HISTORIA DE LA FAMILIA CAMONDO

“Una historia de 450 años que comenzó con la expulsión de España, culminando trágicamente en Aushwitz”.

 La vieja historia de los judíos atraviesa innumerables siglos, dos mil años de una intrincada y azarosa existencia. En esta narración sobre una familia judía nos hallamos frente a una clase de los que integraron el grupo de los llamados judíos cortesanos.

Cumplieron su función como filántropos y protectores de su comunidad. La tradición judaica dice que cada judío es responsable por los otros, y esto se ajustaba perfectamente a la conciencia de los que habían sido favorecidos con la riqueza y por lo tanto debían contribuir al bienestar de su comunidad. En pleno Siglo XX, también cumplieron con la función del mecenazgo, una tarea que desempeñaron algunas de las ricas y poderosas familias allí donde residían, contrariando las calumnias antisemitas sobre el egoísmo de los magnates judíos. Por otra parte en muy pocas oportunidades existe la oportunidad de observar una genealogía  familiar que nos ilustre sobre los cambios históricos que afectaron a los judíos en diferentes épocas durante un período histórico que abarca casi 400 años. Esta saga familiar de los Camondo nos permite recorrer con ellos los diferentes siglos y lugares y enterarnos donde y como vivieron, incluso su paradigmático final como símbolo del judaísmo europeo en una determinada época.

Su historia es apasionante, el abandono de la Península Ibérica, la trashumancia entre Venecia, Viena, Chipre, para recalar en el Imperio Otomano, el retorno a Europa, a París y finalmente Auscwhitz como destino trágico y final en pleno siglo XX. Una saga, casi una novela histórica, atravesada por la Modernidad, la Ilustración, la Emancipación, la Primera Guerra Mundial y la relación que une este destino final al de otro representante de una ilustre familia judía de lejanoorigen alemán, los Reinach. Esta rica y aristocrática dinastía se consumió junto a los millones de judíos europeos en el drama de la Shoá, en los hornos de Auschwitz. En esa muy amarga e injusta historia de los judíos, los aportes de esa familia ornamentan y enriquecen hoy en día la ciudad de Paris y la sala que lleva su nombre en el Louvre. Una placa por lo menos recuerda el destino padecido por los últimos representantes de la familia de los Camondo y de Leon Reinach, un artista con nombre por derecho propio.

El escritor Pierre Asouline señala que “es inaudito que hayan logrado mantener su judaísmo con su intrincadas identidades. . .el apego a su fe ancestral, el espíritu de la continuidad ininterrumpida, el sentido de la tradición, hayan reforzado su identidad profunda cuando sus identidades sucesivas – las de sus diferentes patrias adoptivas – se disipaban. Este hebraísmo tenaz persistió en el fondo de su alma, cual depositario inalterable. . .”  

 Los antepasados más lejanos de la Familia Camondo eligieron partir y abandonaron la tierra de sus ancestros, Sefarad para siempre cuando se les planteó el gran dilema de quedarse abandonando el judaísmo, en 1492. Erraron por Venecia, por Triestre, por la Viena del Imperio de los Habsburgo hasta que llegaron al Imperio Otomano. Jaim fue el que inició la dinastía, la fortuna de la familia. Era un mercader que contaba con la protección jurídica de la casa de los Austria, lo que le exceptuaba del pago de impuestos.


Mansión Camondo en Estambul

Sinagoga

Palacio Camondo

Su hijo Isaac aumentó la considerable  fortuna de la familia, convirtiéndose en agente de cambio, siguiendo el ejemplo de las familias judías como los Adjiman, Gabay y Carmona, caídos en desgracia y ejecutados por su colaboración con los jenízaros. Isaac muere sin herederos, le sucede su hermano Abraham quién aumentó y diversificó sus actividades económicas, entre ellas creando numerosas tiendas en Galata y Üsküdar, una fábrica de ladrillos y de otra de aceite de oliva, Abraham fue el único heredero del banco Isaac Camondo & Cia.


Abraham Camondo

 Gradualmente se transformó en el banquero de la Sublime Puerta, en su tesorero, agente de cambio y recaudador general de impuestos del gobierno otomano. El banco financió al Imperio Otomano durante la Guerra de Crimea (1853 – 1855) por lo que Abraham Camondo fue condecorado con la Orden de Iftihar, por el Sultan Abdul Hamit II. Por la misma época, fue designado por la comunidad como su representante en la boda del Emperador Francisco José y Elisabeth(Sissi). También fue el consejero financiero de los gobiernos de Austria-Hungría y de Italia. En el año 1867 año el rey Emmanuele II de Saboya en reconocimiento por el financiamiento de ferrocarriles italianos, le otorgó el título de conde a Abraham Camondo, con carácter hereditario. Era uno de los grandes intercesores que aseguraban la administración y el abastecimiento de la corte, también mantenía relaciones cordiales y frecuentes con los jefes de las grandes familias judías del Imperio Otomano y Europa. Era consejero del príncipe y hombre influyente junto a los visires, pero era también el sagaz filántropo de su comunidad. Muy próximo al Gran Visir Fuat Pacha, Abraham gracias a su influencia en la política imperial pudo intervenir a favor de las comunidades judías amenazadas exteriores al Imperio amen como las de Serbia y Grecia. Realizó numerosas donaciones a los pobres de todas las confesiones, pero principalmente hizo construir gran número de sinagogas, escuelas, orfelinatos y hospitales, en Estambul y en las ciudades judías del Bósforo (Kuzguncuk, Ortaköy, Yeniköy) además del resto del país: Izmir, Lindos, Salónica, Brousse, Çanakkale, etc.  Abraham Camondo era el equivalente oriental de los judíos cortesanos europeos, todo un personaje. Recibía ritualmente a su mesa, cuando no los albergaba bajo su techo, a los notables judíos de la vieja Europa que hacían escala en Estambul, contaban maravillados lo que vieron a su regreso. Camondo reinaba sentado en un trono, rodeado de cuatro generaciones de la familia. Era un excelente anfitrión haciendo gala de su cultura y refinamiento con sus huéspedes. Su esposa, permanecía reclinada sobre un espléndido diván, posado sobre las más hermosas alfombras orientales. Como líder comunitario Camondo encabezó un grupo que trató de fortalecer la posición de la comunidad en la fuerte competencia comercial que establecieron los armenios y los turcos a las tradicionales actividades de los judíos. En la década de 1860, la familia Camondo se enfrenta con problemas muy concretos con la conservadora comunidad sefaradí. En efecto, el clan Camondo deseaba reformar la instrucción pública israelita, introduciendo el turco y el francés en las escuelas. Hasta ese momento solo les enseñaban el hebreo, lo que era un real obstáculo para el avance de los judíos en la administración pública, donde solo se hablaba turco, o en el comercio donde se utilizaba el francés. Los líderes religiosos se opusieron enconadamente a las reformas, esto provocó una grave crisis con el apresamiento de un rabino que había llegado a decir que la familia Camondo hacía proselitismo cristiano con la enseñanza del francés en la escuela judía moderna fundada por ellos. Luego de la creación de esta escuela, se formó un comité secular de notables (Va’ad Pekidim Majlis Jashnet) compuesto por personas de gran riqueza y mentes progresistas, presidido por Camondo. Los conflictos aumentaron hasta que el Gran Visir, deseando solucionar el problema, convocó especialmente a una corte rabínica que determinó la excomunión de los Camondo. El conflicto creció  con la participación de un grupo de intelectuales progresistas judíos, originarios de Livorno, los Franco, quienes  lucharon igualmente contra círculos religiosos más intransigentes. Abraham Bohor Camondo, el hijo mayor de Salomón Raphael, se convirtió en dirigente del movimiento. En 1865, los Franco se apartaron de la comunidad, como lo habían hecho anteriormente los marranos portugueses, colocándose bajo la protección de los italianos de Péra-Galata. Así nació la  “Comunita Israelitico-Straniera di Pera sotto la Protezione Italiana” que fue un nuevo lugar de culto, la sinagoga italiana de Galata.  Esto permitió rápidamente la fundación regional de la Alliance Israélite Universelle, creada dos años antes por el mismo Abraham Bohor, que no renunció a la tarea de mejorar el destino de la comunidad sefaradí de la capital.

 El año 1866 fue muy duro para el clan Camondo. Murieron muchos integrantes de la familia, algunos muy jóvenes, además fueron objeto de una fuerte hostilidad por parte de la comunidad sefaradí.. Aunque la introducción del francés y del turco en las escuelas judías fue un hecho consumado, la familia Camondo siempre se enfrentó con la animosidad  de la franja más conservadora de la comunidad sefaradí. Abraham Bohor y Nissim, los hijos de Abraham, decidieron en 1869 abandonar el Imperio instalándose en Paris, pero manteniendo la base de su banco en Galata. En 1873, Abraham Salomón, el patriarca murió a la edad de 93 años. Sus restos fueron repatriados y enterrados con gran pompa en el cementerio judío de Hasköy en Turquía. Pashas, visires, imanes y sacerdotes, toda la población de Estambul asistieron a sus funerales. Su banco continuó operando allí en hasta 1913. La memoria de su riqueza fue tal que en el imaginario sefaradí quedó instalada la idea de extrema riqueza asociada a la familia. Un dicho propio de los judíos turcos es  “ni que fuera tan rico como un Camondo”. Los Camondo creyendo en la culta y liberal Francia y en la existencia de una comunidad judía moderna, pensaron que llegarían a un país evolucionado, donde podrían desarrollar sus ideas y sus proyectos comerciales. En su lugar llegaron a un país destrozado por la guerra y profundamente hostil hacia los judíos. En cuanto a la comunidad, era mucho más abierta que la de la capital del Imperio Otomano. Lo que fue un cambio radical para los Camondo, fue el abierto antisemitismo francés. A fines del Siglo XIX, habían había prosperado con sus negocios en Francia y fuera de ella. Pero eran la presa favorita de los antisemitas, las críticas llovían sobre ellos, en los diarios especialmente en las plumas de Edouard Drumont o la de Auguste Chirac y de los altos círculos.

Los hermanos Pereire, sefarditas como ellos, los convencieron de que debían instalarse en Monceau, entre Saint-Germain y Saint Honoré, compraron las dos mansiones adyacentes. Isaac y Moïse continuaron muy unidos, eran diferentes entre si, Isaac era muy dotado para los negocios, tenía una gran afición por las artes, era un espíritu culto y refinado.

En 1894, más allá de que las cosas parecían lo suficientemente inciertas en su país de adopción en vista del Caso Dreyfus, aquellos que los parisinos llamaban los “Condes de las Mil y una Noches.”  Desde su llegada hasta su fin, los Camondo fueron objeto de críticas antisemitas en los diarios y en los altos círculos. La donación al Estado Francés de la Colección de Arte de Isaac de Camondo (1911), el sacrificio de la vida en el ejército francés de  Nissim, hijo  de Moise y el primer Camondo de nacionalidad francesa, muerto en la Primera Guerra Mundial, la donación de la fabulosa colección Moise de Camondo al Estado en 1935, no cambiaron nada estrictamente hablando. Para los franceses, los Camondo continuaban siendo judíos del Levante. A veces se los comparaba con la famosa familia Rothschild, si bien se lo llamaba el Rothschild del Levante. Alguna gente calificaban al mismo tiempo a los Rothschild, como los « Camondo del Poniente »…
Transfirieron la oficina central de su banco desde Constantinopla à Paris. La que se convirtió en la sucursal de Estambul, no cerró sus puertas, lo que hará después de la primera guerra mundial.

Moise de Camondo se casó con Irène Cahen d’Anvers (1872 – 1963), quién le dió dos hijos, Nissim (1892 – 1917) y Béatrice (1894 – 1943) y se divorció en 1901.

Isaac de Camondo tuvo dos hijos ilegítimos con Marie-Louise de Lancey. Murió en 1911, sin reconocerlos.

El teniente Nissim de Camondo era piloto y fue abatido en 1917 en Lorraine. Béatrice de Camondo se casó con Léon Reinach en marzo de 1919.


Beatriz Camondo y su hermano Nissim 1916

 Léon descendía de una prominente familia judía, cuyos antepasados habían emigrado desde Alemania a Francia en la primera mitad del Siglo XIX,. Era músico y compositor y descendía de una ilustre familia de hombres de Estado y de ciencias, todos ellos tuvieron participación en la vida judía de algún modo. Su  padre Theodoro,  (1860–1928), fue el menor de una familia de tres hermanos, cada uno más brillante que el otro, los otros dos eran Joseph y Salomon. Sus investigaciones incluyeron estudios sobre la ley, arqueología, matemáticas, numismática e historia de la música y de la religión. Fue profesor de la Ecole des Hautes Etudes donde enseñó historia de las religiones. Activó entusiastamente como miembro del judaísmo reformado francés y fue un convencido asimilacionista, se opuso fuertemente al sionismo, porque consideraba que a partir de la Revolución Francesa los judíos ya no eran un pueblo, y si una comunidad religiosa. Escribió estos puntos de vista en la Historia de los Israelitas (1884, 19104). También escribió una historia breve del affaire Dreyfus (1904, 1924). En el campo del academicismo judío,  Reinach fue un importante investigador en la numismática judía (Las monedas judías, 1887) y escribió un libro de referencia muy importante, Textos de autores griegos y romanos relativos al judaísmo (1895; repr. 1963). Fue el editor general de una traducción francesa de los trabajos de Josefo Flavio. También contribuyó a la  Revue des Etudes Juives, y a varias enciclopedias francesas. Fue Caballero de la Legión de Honor.

 Su tío Salomón fue arqueólogo, filólogo e historiador, publicó una traducción al francés de la Historia de la Inquisición de H.C.Lea (3 vols., 1901–03) que utilizó luego del Caso Dreyfus como un arma en la lucha contra la intolerancia religiosa. Publicó varios artículos en la Revista de Estudios Judíos y actuó como presidente de la Sociedad de Estudios Judíos. Fue vicepresidente de la Alliance Israelite Universelle y ayudó en la creación de la Jewish Colonization Association. Antisionista en un principio, Reinach prestó gran colaboración a la colonización en Palestina. Joseph Reinach (1856–1921), líder político, periodista e historiador nació en París. Graduado en la Universidad de París. Sus artículos políticos le valieron un prestigio tan grande que el primer ministro Gambetta lo designó jefe de gabinete. Cuando Gambetta murió se presentó a elecciones y fue elegido diputado y reelegido. Fue uno de los primero en reclamar un nuevo juicio para el Capitan Dreyfus, lo que lo hizo blanco de amargos ataques de parte de los anti-dreyfusards perder su asiento en la Cámara de Diputados en las elecciones 1898, y fue destituído del ejército en el cual era capitán de reserva. Luego de la rehabilitación de Dreyfus, Reinach fue reincorporado y reelegido al parlamento, donde trabajó hasta su retiro en 1914. Los trabajos histórico de  Reinach incluyen siete volúmenes de la historia del Caso Dreyfus, mientras se hallaba en la lucha por la rehabilitación de Dreyfus, escribió una historia sobre el caso de Rafael Levy que fue ejecutado en 1670 bajo la acusación de haber realizado un crimen ritual.

Beatriz Camondo y Leon Reinach tuvieron dos hijos: Fanny en 1920 y Bertrand en 1923. Moise de Camondo murió poco tiempo antes de la segunda guerra mundial, legando su palacio particular cerca del parque Monceau y todo su mobiliario, al Estado francés. Su hija  Fanny vivió con toda su familia en el palacete de la calle Monceau. Cuando nació su hijo Bertrand se mudaron. Al estallar la Segunda Guerra Mundial la pareja se separa. A fines de 1942 León pasó a la zona libre y vivía en Pau. Fue  detenido por una delación cuando trataba de huir a España. En tanto Beatriz Reinach, durante la ocupación nazi en Francia, montaba a caballo todas las mañanas en los bosques de Boulogne, junto con oficiales alemanes. Es la hija del último de los Camondo, el Conde Moïse de Camondo, eslabón final de una ilustre familia de banqueros levantinos instalados en Francia a fines del Segundo Imperio. Es la hermana de Nissim de Camondo, héroe de la Primera Guerra Mundial, que entregó su vida por Francia en 1917. Segura de sí misma y protegida por la sombra de su hermano mártir, trotaba a caballo disimulando entre sus ropas de amazona la estrella amarilla que obligaba a llevar el Estatuto de los Judíos estatuido por los nazis. Tal vez creyera que llegado el caso el Mariscal Pétain la preservaría otorgándole el certificado de “Ario de honor”, con el que se salvarían algunos judíos notables como ella.

Durante las últimas semanas de 1942 es arrestada por no llevar la estrella amarilla. En 1943 fue internada en el campo de Drancy. En noviembre fue deportada a Auschwitz. En 1945, cuando el campo fue liberado, ella no figura entre los sobrevivientes. Luego se supo que los Reinach, los únicos herederos de la fortuna  Camondo, fueron deportados à Auschwitz y Birkenau (Polonia, desde Drancy. Fanny fue asesinada el 31 de diciembre de 1943, Bertrand el 15 de abril de1944, Léon el 12 de mayo de 1944 y Beatriz el 4 de enero de 1945.

Léon, Béatrice y sus hijos se precipitaron en pocos meses del Olimpo de los privilegiados al infierno de los marginados y finalmente en el olvido. No hace mucho tiempo fue hallada en la biblioteca de Harvard la partitura de una sonata de Léon Reinach, que le había enviado, habiéndole escrito, quizás premonitoriamente, a un primo suyo  “es necesario probarlo todo: estar entre los primeros y los últimos

 Mecenas y Coleccionista

 Isaac, hijo de Abraham Behor de Camondo y de Régina Barouh, había nacido en Estambul, cuando llegó a Francia con sus padres en 1851, tenía 18 años.

Su interés por el arte parece haberse manifestado a poco de llegar. Ya entonces se instaló en una de las alas del palacio particular familiar en el 61 de la calle Monceau y acompañaba a su padre y a su tío que frecuentaban las galerías, anticuarios, salas de venta para amueblar sus moradas. Se convirtió en un coleccionista de estampas japonesas, como ellos y se lanzó a la compra de objetos de arte del Lejano-Oriente, esa fue su  primera pasión. Isaac se mudó muchas veces. Un álbum de fotografías permite admirar la decoración de su último departamento en la avenida de los Campos Elíseos. Dos galerías estaban consagradas a la exposición de su colección de objetos de Lejano Oriente, colección que enriquecerá a lo largo de toda su vida, especialmente con la compra de una serie de de cuatrocientas estampas japonesas de una gran calidad artística.

En 1880, en un lugar que vende a los coleccionistas prestigiosos, es la colección del Barón Double, aficionado del Siglo XVIII y que tenía una gran devoción por el recuerdo de la reina María -Antonieta. El objeto vedette era un reloj de péndulo llamado « Las Tres Gracias ». Isaac lo compró a un precio asombroso. Esta adquisición lo impulsó a la celebridad, se convirtió en un coleccionista reconocido y admirado. Además de estas adquisiciones compró no solo este reloj que suena en su salón y será siempre la pieza maestra de sus colecciones, también compró el mobiliario, los objetos y tapicerías del siglo XVIII francés…

Una fotografía de Isaac está guardada en los archivos del museo. Este retrato data de los años 1890, entonces estaba en la cumbre de su carrera de financista. Fundado en el poder del banco familiar es también cónsul general de Turquía de 1891 à 1895, pero estas actividades le pesaban. Se libera de todo esto gradualmente en el curso de este último decenio del Siglo XIX para consagrarse a lo que ama: el arte y la música.

Es ahí cuando descubre el Impresionismo que suscita por parte del público una violenta oposición. Poco afecto a los conflictos, sigue su instinto y escucha  los consejos del marchand Durand-Ruel, incansable defensor de estos artistas tan rechazados. Los pintores Jongkind y Boudin ganan sus favores. Luego se entusiasma con el talento de Degas y comprará 25 de sus cuadros, entre ellos los más conocidos y famosos. Expuestos en el salón donde se encuentra su piano, esas obras de arte le inspiran. En efecto, la otra pasión de Isaac es la música, un  ámbito donde también ejercerá y será aprovechada su generosidad. Compuso varias melodías y una ópera. Amigo de siempre del sefaradí Gabriel Astruc, editor de partituras, organizador de conciertos, fundador de revistas musicales y pletórico de ideas para promover la música. Isaac lo sostiene financieramente en numerosas ocasiones y lo ayuda a concretar su más bello proyecto: la creación del Teatro de los Champs –Elysées, que se convirtió en uno de los jalones esenciales en la historia de la arquitectura del Siglo XX.

 Este teatro de estilo art nouveau inaugurado en 1913, dos años más tarde de la muerte de Isaac, por los hermanos  Perret con la colaboración del escultor Antoine Bourdelle y el pintor Maurice Denis, fue considerado monumento histórico en 1953. La primera función se realizó en medio de un gran escándalo, con el estreno de la Consagración de la Primavera de Igor Stravinsky y los Ballets Rusos. Allí luego se presentaron sobre su escenario las figuras más prestigiosas del siglo XX: desde Debussy, Saint-Saëns a Furtwängler, Boulez y Gergiev, desde Nelly Melba, Callas, Elizabeth Schwarzkopf a  Cecilia Bartoli…

Paralelamente a sus actividades musicales, el continuó con sus adquisiciones de pintura. Entre las obras de arte que eligió estaban las obras de Monet con quien trabó amistad y compró cuatro de las telas pintadas sobre las catedrales, también compró pinturas de Monet y de Sisley. Se interesó por Cézanne y compró la mayoría de sus acuarelas de 1895 y dos de sus obras mestras. Compró obras de Renoir, Van Gogh y de Toulouse Lautrec que también lo sedujeron por su calidad. Se contó entre los fundadores de la Sociedad de amigos del Louvre, donde se aseguró el puesto de vicepresidente. Cuando murió en 1911, el Louvre fue, como lo había prometido, su principal heredero. Pero Isaac aseguró su legado bajo dos condiciones: que la herencia fuera aceptada en su totalidad y que su exhibición fuera presentada reunida en un conjunto de salas que llevarían su nombre durante cincuenta años. Esta última obligación era totalmente inédita y puede parecer extraña. En un largo plazo ella condenaba al olvido la generosidad de Isaac pero la razón era que junto al mobiliario del Siglo XVIII, las esculturas de la Edad Media y del Renacimiento, los objetos del Lejano Oriente, las estampas japonesas, las porcelanas, esta colección incluía mas de cien cuadros de pintores expresionistas, una regla del museo del Louvre prohibe presentar obras de artistas vivos o muertos hacía poco tiempo. Recordemos que Monet y Degas estaban vivos todavía, y por otra parte, esta pintura chocaba demasiado con los medios oficiales que la criticaban violentamente cuando no la denigraban directamente. La venerable institución se encontraba confrontada con un verdadero dilema. . .no quería dejar escapar todas las otras admirables obras de arte. La cláusula de cincuenta años, inventada por Isaac, amortiguó la exigencia. Ciertamente Isaac perdió la posibilidad de obtener un renombre perdurable para el legado de los Camodo. Pero de ese modo les permitió a sus amigos pintores entrar al Louvre que no tuvo mas que esperar pacientemente el veredicto de la historia a propósito de esas telas tan sospechosas. El legado fue aceptado, un conjunto de ocho salas fue afectado a la presentación de las colecciones de Isaac e inaugurada en 1920. Después de la Segunda Guerra Mundial, las obras fueron repartidas en diferentes museos. Pueden ser admiradas en el Louvre, en Versailles y en los museos de Guimet y de Orsay. Cada uno de estos conjuntos testimonia un sentido de la excepcionalidad y de la calidad que constituye una de las más bellas posesiones del patrimonio artístico francés. 

Moïse de Camondo

Nacido en 1860 en Estambul fue el único hijo de Nissim de Camondo y Elisa Fernandez, llegó a Francia con sus padres en 1869. Moïse poseía una personalidad muy introvertida y cerrada, contrariamente a su primo hermano Isaac. Fue clásico en su vida y en sus gustos y era conciente de ser el heredero responsable de la continuidad de los Camondo.

En octubre de 1891, se casó con Irène Cahen d’Anvers, hija del banquero Louis Cahen d’Anvers y de Louise de Morpurgo. De su unión nacieron dos hijos: Nissim (1892-1917) y Béatrice (1894-1945). Desdichadamente la pareja se separó en 1896 y se divorció en 1902. La guarda de los niños fue confiada a Moïse. Excelente jinete, deportista, Mois consagró gran parte de su tiempo a sus gustos. Poseía varios barcos, y fue apasionado por los automóviles y aficionado a la caza. Su carrera de banquero parece haberle interesado bastante poco. A comienzos del siglo XX, la actividad del banco Isaac Camondo y Cia. Se limitaba a una simple gestión de fortuna. En 1911, a la muerte de su primo Isaac, lo sucedió en diferentes puestos de administración de diversas sociedades. Luego de la muerte de su hijo Nissim, Moïse cerrará su banco (1919) y los activos fueron repartidos entre el Banco de París y de los Países Bajos. Coleccionista erudito en los años 1890 selecciona sus adquisiciones con rigor. El siglo XVIII y el siglo francés son su pasión. Esa pasión lo absorbió cada vez más y en ella encontró el consuelo y el coraje para afrontar los duros momentos que le tocó vivir. En el año 1911 concretó un gran proyecto, la construcción de un palacio particular para alojar allí sus colecciones. Para ello contrató al prestigioso arquitectoRené Sergent, que se inspiró en el Petit Trianon de Versalles, pero Segent lo dotó de todas las comodidades modernas incluso de ascensores para amos y sevidores. En 1914 el palacio estuvo terminado, el interior fue cuidadosamente diseñado para albergar la creciente colección de Moisés de muebles antiguos del siglo XVIII. Para un visitante contemporáneo la visita a esa mansión era un viaje a dos épocas, la Francia aristocrática prerevolucionaria y la Belle Epoque que en ese momento se expresaba en toda la decoración. Esa colección del siglo XVIII es una de las más completas y refinadas existentes en el mundo de los muebles franceses del período, así como la magnífica biblioteca. La regla absoluta que dominaba en todo ese lugar era la perfecta armonía entre colores y proporciones. Allí no había un amontonamiento de objetos exquisitos. Los muebles habían sido realizados para la realeza por los mejores ebanistas de la época, las más finas alfombras tejidas en la Francia del siglo XVIII cubrían los pisos de parquet, las paredes estaban cubiertas por tapicería de Gobelinos y Beauvais. Las obras de los maravillosos carpinteros y las más espectaculares piezas de orfebrería, así como preciosas porcelanas además de las piezas de Sévres creadas en los años 1780. También allí estaba lo mejor que los artistas de la época produjeron en pintura y escultura.Toda esa colección Moise la destinaba para su hijo varón cuando éste murió heroicamente en acción, durante un combate aéreo en la primera guerra mundial. Su trágica muerte hundió a su padre en la desesperación, y lo determinó a transformar este palacio y sus colecciones en un museo que ofreció a Francia.

 En su testamento estipuló que “Deseando perpetuar la memoria de mi padre, el conde Nissim de Camondo y de mi desdichado hijo, el teniente piloto aviador Nissim de Camondo, caído en combate aéreo el 5 de septiembre de 1917, yo lego mi palacio tal cual como se halle en el momento de mi muerte. Mi hotel será llamado Nissim de Camondo, nombre de mi hijo a quien le estaban destinados este palacio y sus colecciones” Manifestó que había logrado conservar para Francia el conjunto de las más finas obras que había sido capaz de reunir y que eran una de las glorias de Francia. Casi a su muerte, el coleccionista había concluido con su obra.  A la colección se le agregó una carta de condolencia escrita por Marcel Proust a Moise luego de la muerte de Nissim. Moise muere en 1935, el Museo Nissim de Camondo fue inaugurado en 1936. Simultáneamente comenzaba una de los períodos más negros del Siglo XX. Es el ascenso del nazismo, la guerra y la Ocupación.

 Béatrice de Camondo, su marido Léon Reinach, sus hijos Fanny y Bertrand fueron detenidos y deportados luego a Auschwitz desde donde no volvieron. De alguna manera, este museo, creado por Moïse para transportarnos a su siglo preferido y recordanos el sacrificio de su hijo, por un destino trágico, también testimonia la Shoá. Dejando el museo a la entrada de la puerta de loscarruajes, hay una placa que relata el triste final de la Historia de los Camondo. Con brutal simplicidad dice que el último de los Camondo, la hija de Móïse,Beatrice,  su esposo y sus dos hijos fueron deportados en 1944 donde ellos fueron asesinados por el crimen de haber sido judíos.

Fuentes consultadas: Enciclopedia Judayca.com
Jacques Assoulinne. La Familia Camondo. Art. Publicado en diario La Nacion.
Rinaldo Tomaselli 1999-2006, Istanbul / Berne

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