REGRESO A TORA Y PICCILLI

17 de Diciembre de 2018

Tora está cerca de Cassino, donde tuvo lugar una de las batallas más sangrientas de 1944. Hoy conserva su apariencia y sus valores.

Entre septiembre de 1942 y noviembre de 1943, treinta hombres de entre 20 y 30 años de la Comunidad Judía de Nápoles fueron apresados, destinados y llevados a la Municipalidad de Tora Presenzano (hoy Tora y Piccilli), no lejos del Monasterio de Montecassino, para realizar trabajos forzados.

Muchos de ellos se unieron a familias que estaban allí porque habían huido del bombardeo de Nápoles. El grupo judío en la región fue relativamente numeroso, integrado principalmente por mujeres y niños. La población inicialmente desconfiada antes estos recién llegados, les dio la bienvenida con calidez, especialmente gracias a la humanidad y la inteligencia de la baronesa Antonietta Falco (la familia más importante del lugar). Ninguno de los habitantes de Torá durante los meses de ocupación alemana (8 de septiembre a noviembre 1943) les contó a los ocupantes  que en el pueblo vivía un grupo de judíos.

En 2002, la ciudad de Tora y Piccilli recibió la Medalla de los Justos entre las Naciones, gracias a la historia y al interés de Vittorio Gallichi uno de los niños escondidos con su familia en la ciudad, en hacer justicia y agradecer a sus habitantes.

Setenta y cinco años después, la historia del grupo judío de Tora y la actitud salvadora de sus habitantes es recordada en la película Terra Bruciata por el director Luca Gianfrancesco. Después de la proyección en varias ciudades y el éxito, nació la idea de una reunión, el 9 de diciembre en Tora, de los descendientes.(cien personas) de todos aquellos que en esos lejanos tiempos de 1942 habían sido citados por las autoridades y habían huido de sus hogares.

Muchos de estos descendientes nunca habían ido de visita a la ciudad. Así nació un encuentro muy intenso y apasionado, con testimonios de hijos y nietos a quienes se agregaron recuerdos de los ancianos, además de la presencia de todas las autoridades de la ciudad. Las lágrimas y los recuerdos no faltaron, especialmente frente a las cuevas de toba volcánica en las que los judíos se refugiaron y vivieron durante algunos meses en 1943, al lado de otras personas desplazadas.

El día terminó con la plantación de un olivo en la Villa Comunale, creando también un merecido Jardín de los Justos en Tora.

 

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