LA HISTORIA DE LOS JUDÍOS DE FLORENCIA

LA MARAVILLOSA SINAGOGA DE FLORENCIA

Las Historia de los Judíos de Florencia y su maravillosa Sinagoga 
Por Alicia Benmergui

Gueto de Florencia

Los orígenes de la comunidad judía de Florencia algunos los hallan en tiempo de los romanos, pero la certeza mayor se halla en Siglo XV, donde estaban como una comunidad establecida. Fue Cosme de Medicis, el Viejo, quién llamó a los judíos para que residieran en Florencia en 1437 y que fundaran allí casas de empeño.

Florencia, la cuna del Humanismo y el Renacimiento, fue también un importante centro de estudios judíos durante el Renacimiento, que influyó en Marsilio Ficino, un destacado exponente del neoplatonismo florentino, como como también en Angelo Poliziano y Pico della Mirandola.
Cuando Cosme I, descendiente de una rama menor de la familia Medici, llegó al poder en 1537, produjo cambios profundos a fin de adaptar la ciudad a su nueva condición de capital de sus dominios. En particular, su matrimonio con Leonor de Toledo, hija del virrey español de Nápoles, determinó la llegada a Florencia de una gran corte española en la que se destacaba la personalidad de Bienvenida Abravanel.  

Sinagoga de Florencia

Era una mujer de gran cultura que había educado a Leonor y por ello tuvo una influencia positiva en la actitud de la pareja ducal hacia los judíos. Eleonora como también se la llamó, tenía contactos con la comunidad y la cultura judía. Aun cuando Bienvenida se vio obligada marcharse a Ferrara, los contactos entre ellas no cesaron, no solo eran personales sino también de tipo financiero porque Bienvenida y su familia hacían negocios en Ferrara y Florencia.

Las actitudes bondadosas que la familia ducal parece haber mantenido con los judíos de la Toscana determinaron que en 1650 se imprimiera un libro en Amsterdam llamado En Elogio de Eleonora de Toledo por los judíos de la Toscana”.
Las cosas cambiaron radicalmente cuando Cósimo, para obtener el título de Gran Duque cedió a las presiones del Papa Pío V, quien se comprometió a apoyar su solicitud si fundaba un gueto para los judíos de Florencia.  En Roma ya se había  encerrado a los judíos en uno, en 1555 con la bula “Cum nimis absurdum”. En todos los guetos los judíos estaban encerrados desde el anochecer hasta el amanecer y solo podían salir llevando un distintivo, una rueda de color amarillo para los hombres, un manguito o un velo del mismo color para las mujeres.

Interior Sinagoga de Florencia

En 1570 se les prohibió a los judíos el ejercicio de todo tipo de profesiones y el libre comercio. Todos debían mudarse al gueto que estaba en el centro, cerca de la Piazza Duomo, donde antes habían vivido las familias patricias, los Médici, Brunelleschi, el Tosinghi, el Pecori, los Della Tosa, pero que en ese momento estaba muy degradada.

Los judíos la pasaron muy mal, pero luego los Medici percibieron que los judíos tenían una gran importancia en el desarrollo del comercio de la Toscana con los países que se hallaban en las costas del Mediterráneo. Por eso les permitieron vivir con toda libertad en Livorno,que se había convertido en el nuevo puerto de la Toscana cuando se anuló el de Pisa por los detritus que arrastraba el río Arno.
Los judíos italianos fueron obligados a vivir en el gueto en tanto que los judíos de origen sefaradí o levantino, como les decían, a los de Livorno, podía, vivir afuera, gozando de innumerables privilegios. En el el gueto había dos sinagogas. Una española y otra italiana, enfrente de la Piazza della Fonte. Allí era el único lugar   donde se podía tomar aire y sol. Como el espacio era insuficiente para la cantidad de gente que debía vivir en él que e hicieron casas de varios pisos hasta que se abro el Gueto Nuovo.

Interior Sinagoga de Florencia

Cuando llegaron las tropas napoleónicas portando los valores de la Revolución Francesa cayeron las prohibiciones y las puertas de los guetos. La Toscana ya no estaba gobernada por los Medici sino por la dinastía de los Lorena. Sin embargo,a partir de 1815 con la restauración de la corona francesa se reimplantaron  las viejas prohibiciones. Pero en 1848 fueron derribadas definitivamente las puertas del gueto, aunque muchos judíos, especialmente los más pobres, debieron continuar viviendo allí. Florencia fue proclamada capital del Reino de Italia desde 1864 a 1872 y hubo muchos cambios urbanos.

Tal vez los cabalistas y talmudistas como Elija del Medigo o Jochanan Alemanno, que frecuentaban en el Quattrocento tardío, en las huertas medíceas de Lorenzo el  Magnífico y que discutían sobre las Sefirot y Plotino con Pico della Mirandola, con el joven Miguel Ángel y con el filósofo Marsilio Ficino, nunca hubieran imaginado que un día, cuatrocientos años después, una construcción igualmente grandiosa de los judíos se levantaría allí. Quizá los prestamistas de los bancos de empeños, encerrados en los guetos de Florencia y de Siena a partir de 1570 (en los que  permanecieron hasta 1848) nunca hubieran esperado una revancha tan espectacular.
Una maravillosa sinagoga se halla en el centro de lo que fue la Florencia del ochocientos, la vieja comunidad judía que se hallaba entre lo que es el Ponte Vecchio y la Piazza della Passera, tanto que la actual calle de la Ramaglianti originalmente se llamaba originalmente Vía dei Giudei.
Luego de la demolición del gueto y del Mercato Vecchio y luego de postergar por años la construcción de la sinagoga por la escasez de recursos, fue posible realizar el viejo sueño gracias al rico legado del  presidente de la Comunidad, David Levi que estipuló que la construcción de la sinagoga debía ser “digna de la bella ciudad de Florencia”.

Interior Sinagoga de Florencia

Fue inaugurada en 1882, algunos años después de la Emancipación de los judíos italianos, que les fue otorgada en 1861, con la proclamación de la Unidad de Italia. Es uno de los ejemplos más significativos en Europa de las sinagogas del estilo morisco, con elementos árabes y bizantinos que caracterizan a su exterior, con una imponente fachada revestida de lajas de travertino blanco y de piedras rosadas, la cúpula central y dos torres laterales revestidas de cobre (originalmente doradas) el portal de madera de nogal, y el interior con su mobiliario de madera. La primera piedra llegó de Jerusalém en 1874.

Luego vinieron la inconfundible cúpula verde y la fachada de las torres en piedra blanca, con travertino del Val d’Elsa y mármol veteado con rosado de Asís. Materiales para príncipes, materiales nobles para catedrales y moradas patricias.
El templo está rodeado por un exuberante jardín que conduce al Museo Judío que narra una parte de la historia judía. Todo un recorrido por momentos y lugares de la Edad Media hasta finales del siglo XIX. Las colecciones de objetos de culto de plata y hermosos tapices de las sinagogas más antiguas del gueto de Florencia, con algunas piezas de gran valor que datan del siglo XVII. Por último, se abre la sección interactiva dedicada al Holocausto, con una sala conmemorativa y una sala de vídeos que muestra los eventos de Florencia durante la Segunda Guerra Mundial.
 Entre los servicios al público, una zona con ordenadores conectados a los principales museos y centros judíos en el mundo. Los nombres de 248 judíos asesinados por los nazis de Florencia, como el Gran Rabino Nathan Cassuto, se enumeran en una gran placa en el jardín. Durante la Segunda Guerra Mundial, el patrimonio artístico y cultural de la sinagoga fue saqueado y dañado, pero el templo se salvó milagrosamente de las minas colocadas por los nazis que huían. Otro daño fue causado por la inundación del río Arno en 1966, pero nada ha impedido que la comunidad judía en la zona restaurara y le devolviera a ese edificio su belleza original.
Podemos dar fe que es una de las sinagogas más deslumbrantes que hemos tenido la suerte de visitar y conocer.
FUENTES. Ilana Ester Ramazzotti.mosaico-cem.it Moked.firenze ebraica.

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