JULES PASCIN (1882-1944)

jpascin01Para muchos los barrios de Montmartre y Montparnasse, de los locos años 20, evocan la presencia de Jules Pascin, uno de los más destacados artistas de L. Ecole de Paris. Pero su vida y su obra son muy poco conocidas fuera de los círculos especializados y, aun entre ellos, raramente es identificado como judío. Una adolescencia exótica El 31 de marzo de 1885, en Vidin, Bulgaria, nació Julius Mordecai Pincas, octavo hijo (llegarían a ser 11) de la familia de un próspero comerciante de cereales. Los Pincas se trasladaron a Bucarest en 1892, pero Julius estudió en un internado de Viena hasta los 17 años. Durante sus vacaciones en Bucarest y en sus breves períodos de permanencia en esa ciudad, trabajando en el negocio del padre, se hizo amigo de la madame de un prostíbulo, cuya decadente atmósfera plasmó en sus primeros bocetos.

jpascin02En 1902 inició sus estudios de pintura en Viena, trasladándose el año siguiente a Munich, donde se inscribió en la Academia de Arte Heymann. Paralelamente, comenzó a trabajar como ilustrador para las revistas germanas Jugend y Simplicissimus, de amplia difusión. Se trataba de caricaturas cercanas a la obscenidad con las que su nombre se hizo muy conocido. La Boheme.  Recién cumplidos los 20 años, Jules Pascin, como empezó a firmar, fue recibido la víspera de Navidad en la Gare  (estación de ferrocarriles) de Montparnasse por un contingente de «Domiers», un grupo internacional de artistas plásticos y escritores que se reunían en el Café du Dôme, del que se hizo figura infaltable. Acostumbraba dibujar allí, usando lo que tuviera a mano, incluyendo fósforos quemados y gotas de café para colorear. Como su gran amigo Amadeo Modigliani y tan talentoso e importante como él en L.Ecole de Paris, se enorgullecía de ser considerado un artista romántico y bohemio. En su estudio organizaba extravagantes fiestas, que contribuyeron a convertirlo en una leyenda de la orilla izquierda del Sena. Aunque participó en exitosas exposiciones colectivas en Francia, su primera muestra individual se llevó a cabo en la Galería Paul Cassirer, de Berlín, en 1907 y, más tarde, expuso en la Berlin Secesión y en el Sonderbund – Ausstellung, de Colonia.

Para evitar ser reclutado por el ejército, se trasladó a Londres en 1914 y continuó viaje a Nueva York en octubre del mismo año. Allí, Pascin tomó contacto con algunos pintores de vanguardia, como Walter Kuhn, Yasuo Kuniyoshi y el también judío Max Weber, los que recibieron la influencia de su estilo figurativo, enriquecido con elementos del expresionismo y del cubismo, su sutil manejo de la línea y el color, además de su extraordinaria habilidad para el  dibujo.

jpascin03Se sucedieron exitosas exposiciones en el Armory Show y la Berlin Photografic Company de Nueva York, en el Salón d.Automme, el Salón des Indépendents y la Galería Berthe Will de París. Pascin se dedicó también a viajar. Realizó largos recorridos por el sur de Estados Unidos y Cuba. El artista plasmó sus experiencias en rápidos y brillantes croquis a lápiz, realzados, en ocasiones, por delicados toques de color. En 1918 se casó con Hermine David, a quien había conocido años atrás, en París, como estudiante de arte. Pero en 1920 se hizo amante de Lucy Krohg, esposa de un pintor noruego, con la que viajó por Argelia y Túnez, siempre boceteando y pintando. A su regreso de un viaje por Italia, en 1927, obtuvo la ciudadanía norteamericana, con el apoyo de Maurice Stern y de Alfred Stieglitz, el galerista que tanto ayudó a los artistas judíos en Nueva York.

Durante toda la década siguiente, se realizaron  numerosas y muy bien recibidas exposiciones de su obra a ambos lados del Atlántico.

Pero, en 1930, la muestra presentada en las Knoedler Galleries de Nueva York mereció críticas adversas. Poco después, el 2 de junio del mismo año, después de ver sus cuadros expuestos en la Galerie Georges Petit y tras una más de sus tormentosas discusiones con Lucy, Pascin se suicidó, colgándose en su estudio.

La niña de las botas, el cuadro que hoy presentamos fue pintado poco tiempo antes del suicidio del artista. Se transparenta la evidente compasión del pintor por las prostitutas y otros seres
marginales. La expresión desencantada y resignada de la muchacha, apenas vestida,
el ambiente sórdido apenas insinuado, que no logran alegrar las flores, están plasmados
gracias a la fina sensibilidad y la penetración psicológica del artista.

Su técnica pictórica, de contornos dibujados a carboncillo, completados con tonos suaves y sombreados de óleos diluidos en trementina, con efectos que se asemejan a los de la acuarela, intensifica la tristeatmósfera.  

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  Fuente.  SONJA FRIEDMANN – La Palabra Israelita 03 /12/2004

Bibliografía
. Los pintores del siglo XX de la Escuela de París. Bernard Dorival. 1958.
. Historia del Arte. Pijoan. 1964.
. New Beginings. The Skirkball Museum. 1996.

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