MANUSCRITOS HEBREOS ILUSTRADOS EDAD MEDIA (parte 1)

PARTE 1

Desde aquellas obras ejecutadas bajo la influencia del Islam (actualmente llamadas abstractas) hasta aquellas figurativas, todas ellas irradian y reflejan la vida espiritual de un pueblo, sus usos y costumbres, respondiendo a su visión mística y a las fuentes filosóficas que trataron de entender sus leyes universales.

Los Manuscritos Hebreos permiten apreciar el valor de la palabra (oral y escrita) mientras que su ilustración refleja con su lenguaje pictórico la devoción religiosa y forma de vida de dicho pueblo. Los judíos vivieron en pequeñas comunidades (ghetos) y se relacionaron en forma efectiva a través de sus representantes más distinguidos, con otras culturas sentando las bases de lo que se denomina la Cultura Occidental.

Los Manuscritos Hebreos Ilustrados revelan el “aquí y ahora” de un pueblo caracterizado por su vida errante durante la Edad Media, las influencias culturales recibidas y transmitidas en las diferentes etapas de su historia.

Dichos Manuscritos Ilustrados permiten confirmar el valor estético del hombre Judío de esa época, consolidando una expresión pictórica que se fue transmitiendo con la fuerza de la tradición y que se han reflejado consciente o inconscientemente en las obras pictóricas.

En la historia Judía existen dos comunidades importantes: Sefaradim y Ashkenazim siendo los primeros de origen Babilónico asociados al mundo del Mediterráneo y particularmente de la península Ibérica y Norte de África, su lengua madre era el ladino (español antiguo) mientras para los segundos, oriundos de Palestina, desde donde se dispersaron y luego se instalaron en poblaciones de Europa central Alemania y norte de Francia (Ashkenaz) y más tarde se radicaron en Europa Oriental (Rusia, Rumania,Imperio Austro- Húngaro), su lengua madre era el “idish” que se escribía con letras hebreas, existiendo pocas diferencias en la práctica de la religión entre ambas comunidades.

Los Manuscritos Hebreos Ilustrados de la Edad Media tuvieron su auge durante la dominación del Islam en los países del Medio Oriente: Egipto- Palestina, Yemen, Persia, como así también España y Portugal hasta los siglos XIV y XV donde residió la comunidad Judía Sefaradi; y en  Europa occidental, específicamente en los siglos XIII y XIV en el norte de Francia, Alemania e Italia donde habitaron los Ashkenazim.

 Son el reflejo de la forma de vida, usos y costumbres del pueblo Judío durante la Edad Media, desarrollados por sus representantes más significativos, entre los cuales se destacaron Filon de Alejandría, Maimónides y Abraham Abulafia entre otros, sentando las bases de una cultura, que a su vez recibió influencias de la griega a través de los filósofos del clasicismo helénico, de la cultura árabe y de la cristiana; interactuando recíprocamente. Las diferentes culturas vigentes en la Edad Media, la forma en que se relacionaron, ya sea activa o pasivamente, ejercitando un lenguaje expresivo y pictórico

Los Manuscritos Hebreos Ilustrados fueron producidos como reflejo de una concepción mística y filosófica que el hombre Judío medieval trató de interpretar y reproducir, constituyen un paradigma que el filósofo judío Walter Benjamín definió como Aura.

*ARTE HEBREO DESDE TIEMPOS ANCESTRALES

Aunque no hayan quedado evidencias de su existencia física el exponente artístico más importante registrado detalladamente en la Biblia lo constituye el Templo de Salomón, estableciendo un modelo de construcción que más tarde han tratado de reproducir en diversas oportunidades, pero que permite reconocer el valor estético del hombre Judío.
Otra evidencia, pero ya en época post-bíblica, lo establecen las  pinturas murales en las paredes de Templos como el caso de Dura- Europos sobre el Eufrates, representando escenas de la narraciones bíblicas, que pudieron estar basadas en Manuscritos Hebreos Ilustrados y se reprodujeron como lenguaje expresivo del Judaísmo y Cristianismo, en la Edad Media. No se cuenta con evidencias concretas de la evolución histórica de dichos Manuscritos

La decoración de los Manuscritos se desarrolló en las portadas, separadores de libros o capítulos y al final de los documentos, mediante construcciones geométricas y filigranas de naturaleza abstracta (similar al arte abstracto desarrollado durante el siglo XX) como así también con representaciones figurativas de contenido simbólico y didáctico. Se puede afirmar que el libro de la Biblia utilizado en los templos siguiendo el ritual de las oraciones no fue ilustrado.

Dichas expresiones artesanales no sólo se manifestaban en los Manuscritos, sino que también se desarrollaron para adornar la cobertura de los Rollos de la Ley, en el bordado y confección de porta filacterias, del manto de rezos (Talid) mediante bordados con hilos dorados reproduciendo filigranas y ornamentaciones ejecutadas con una artesanía rayana en lo artístico y que se mantuvo a través de los tiempos.

La mayoría de los Manuscritos Ilustrados Hebreos fueron ejecutados en Oriente con piel de cabra o de becerro en estado fetal, lo cual los hacía muy costosos, mientras que en Europa eran de cuero de ovejas o cabra, los Manuscritos  Ilustrados tenían aplicaciones de oro, ya sea en polvo, mezclado con ocre o amarillo, con pincel o alternativamente en hojas delgadas pegadas con yeso mezclado con minio y luego pulidos.

manuscritos01

Esta decoración formaba parte de los folios previos al texto de la Biblia y que de acuerdo a la tradición formaron parte del Templo de Salomon

Las dimensiones de los Manuscritos Ilustrados no pueden definirse en forma generalizada, son de dimensiones pequeñas por ejemplo las Biblias de la comunidad Sefaradi son de 300×270 mm,  la Biblia de Schocken existente en la Biblioteca del Instituto Schocken en Jerusalén es de 220×150 mm mientras que el libro de Relatos de oro(Golden Hagadah) existente en la Biblioteca del British Museum mide 247×195 mm.

Otro motivo a destacar, es la utilización de las formas de las letras del alfabeto hebreo, para permitir la aplicación de la “ley marco” y ritmo para su embellecimiento y decoración, ya sea con flores, estrellas, pájaros, figuras grotescas y otras representaciones rituales, con movimientos de tipo ascendente y descendente.

No hay letras mayúsculas al principio de las oraciones en la escritura hebrea, por lo cual los escribas no acostumbraban agrandar dicha letra, no obstante en los casos de su existencia se debió a la influencia de los ilustradores Cristianos.

Es necesario destacar la importancia del Escriba en la confección de los Manuscritos, no era él quien los decoraba. La importancia del documento residía en su contenido escrito, mientras que la composición, el aspecto estético de su presentación y motivos decorativos eran de valor secundario pero también de su incumbencia.

El escriba efectuaba la composición dejando espacios para la decoración; a veces sólo escribía las consonantes dejando los signos de puntuación y otras marcas a un asistente que hacía de “puntualizador” (escribía los signos de las vocales), la actividad del escriba era de orden individual, se transmitía de padres a hijos, no existían talleres de escritura al modelo Cristiano (scriptoria)

En la mayoría de los casos la identidad de los ilustradores no era conocida, su actividad no era considerada importante, algunas veces, encargaban dichos trabajos a talleres de ilustración foráneos y por eso se pueden encontrar en los Manuscritos Hebreos Ilustrados ejemplos de iconografía Cristiana donde la ilustración era producto del trabajo de un maestro con sus asistentes, que denotaban la acción de diferentes prácticas artesanales.

*CULTURA JUDEO- ARABE

manuscritos02

*Biblia de Lisboa Portada del Libro de José Biblioteca British Museum Or 2627, vol. 2, f.1v. 1482

El Islam desde sus inicios tuvo gran poder temporal. La mayoría de los Judíos de Oriente vivían en Babilonia, pero lo que allí les ocurrió puede resultar típico de sus experiencias posteriores en Egipto y España. Los gobernantes musulmanes no interfirieron con la vida interna de la comunidad Judía, quienes adquirieron un alto grado de autonomía, los Judíos tenían libertad de traslado y de empleo, y aunque no pudieron acceder a altos rangos políticos, sobresalieron en actividades administrativas y económicas, sobre todo alcanzaron elevados grados de elevación espiritual, para descollar en sus actividades literarias y de concepciones estéticas.

A pesar de rivalizar y del prejuicio que separaba a judíos de musulmanes, el hilo unificador fue la autoridad de un Dios exclusivo (monoteísmo). Aquí aparece una importante distinción, ya que mientras el islamismo y el cristianismo imperaron como religiones estatales el judaísmo no tenía una entidad nacional ni dominó ni ejerció el poder sobre otros pueblos, debiendo luchar por su integridad con las fuerzas del espíritu. La influencia del Islam se refiere a Egipto, Yemen, Persia, Siria, Palestina, España y Portugal.

Los recientes hallazgos confirman la habilidad de los Judíos para producir representaciones artísticas desde épocas remotas, pero se debe reconocer que hubo períodos regresivos como los tiempos de acción iconoclasta en Bizancio, durante el cual los Judíos no pudieron oponerse a dicho movimiento.

Lo esencial del arte musulmán radica en la arquitectura y la ornamentación, como medio de una gran riqueza decorativa. Abundan los temas con vegetales estilizados, especialmente las ramas de palmera y las composiciones geométricas, formando estrellas y polígonos varios en combinación con la decoración epigráfica, con series continuas, ininterrumpidas, ascendentes o descendentes con arreglo a ese sentido de lo infinito tan desarrollado entre los pueblos orientales.

La decoración fue utilizada para ilustrar los libros de medicina, astronomía y ciencias naturales, como así también diversos cuentos. Estos temas pictóricos son propios de la escuela de Bagdad. Persia fue el principal hogar de la miniatura musulmana, que a su vez recibió la influencia de la pintura India y China.

Para la época de la conquista musulmana, los judíos habían estado viviendo en Babilonia por más de 1000 años. Cerca de las orillas del Éufrates se desarrollaron dos grandes academias del conocimiento Talmúdico, Sura y Pumbedita, siendo el titular de cada academia elegido por sus rabinos  primero, luego por la máxima autoridad de la comunidad y recibían el título de sabio (Gaón) entre ellos el que se destacó fue Saadia ben Iosef (882-942) mejor conocido Saadia Gaónque tradujo la Biblia hebrea al árabe, lo que nos indica el grado de integración social y económica de los judíos bajo el Islam y el fuerte influjo que desde esa época se ejerció sobre los ilustradores judíos para producir los Manuscritos Ilustrados por muchos años, aún después de la reconquista y expulsión de los árabes.

manuscritos03

Esta ilustración corresponde a dos volúmenes de Manuscritos con comentarios escritos por Moisés ben Maimon (Maimónides) Tratado de Leyes escritos en Egipto, 1182 y copiados en Lisboa 300 años más tarde por Salomón ibn Alzuk, registrados como AM 5232 Setiembre 1471-Agosto 1472 donde se destacan el follaje, flores y una delicada filigrana, característica de la influencia del Islam. (HarleyMS 5698. vol. 1 ff11v, 12r)

Esta ilustración representada en 3 volúmenes de la Biblia de Lisboa describe un imaginario debate entre la Biblia y el Talmud escrito en letra micrográfica 1482

Esta ilustración representada en 3 volúmenes de la Biblia de Lisboa describe un imaginario debate entre la Biblia y el Talmud escrito en letra micrográfica 1482

En la Edad Media el desenvolvimiento del pensamiento judío, y de los  árabes, fue de vigorosa repercusión en el cristianismo. La filosofía judía  medieval influenciada por la cultura árabe, despertó a una nueva vida bajo el impacto de la filosofía árabe, que a su vez fue producto de la helenización.

*1  A mediados del siglo XI, la comunidad judía había salido de su ostracismo cultural y dependencia intelectual de la cultura oriental para comenzar la formación de una nueva sociedad a semejanza de Samuel ibn Nagrela, (aprox. 993-1056), Granada, fue el primero que se conoció con el nombre hebreo de nagid “príncipe” Samuel ha-Nagid combinando su apreciación a una cultura general, ciencias naturales, y refinada literatura que  los indujo a un refinamiento de su estilo estético, desarrollo poético religioso, fidelidad al Judaísmo Rabínico, despertando un vivo interés en la teología y filosofía Judía. *1  Robert M. Seltzer  Jewish People, Jewish Thought Pag.346 y 379 resp. Traducido del inglés por el autor del presente trabajo

Comenzó el desarrollo de la filosofía Judía, en la Edad Media, para dar     respuesta en forma crítica y metódica a los cuestionamientos de los principios universales de la realidad, búsqueda de la razón en las causas primeras que justificaran el origen del Universo, por lo cual, la filosofía estaba basada en la fuerza de la lógica y racional respuesta a dichos cuestionamientos, sustituyendo imposiciones de la autoridad recibida por la fuerza de la tradición o de inclinaciones intuitivas.

La tendencia racionalista de la filosofía judía se inspiró en el clima intelectual que proporcionaba el pensamiento islámico. En su fase inicial se moldeó según los seguidores de Mu‘tazilismo Kalam. (Neoplatonismo), caracterizado por la doctrina de la emanación, es decir, el mundo y sus partes emanan de un primer principio y postula un número de elementos como el  intelecto, alma, naturaleza, como los primeros que emanaron en el mundo, adhiriendo a la dualidad de cuerpo y alma.

El más importante representante de la filosofía árabe fue Averroes (Ibn Rushd, 1126-1198) mientras de parte de los judíos fue el filósofo Saadia ben Joseph, llamado Saadia Gaón (882-942), nació y se educó en Egipto, pero desarrolló su actividad en Siria  e Irak, sentó las bases de la filosofía judía medieval: no existe conflicto entre la Razón y la revelación, es decir, entre la especulación filosófica y las enseñanzas del judaísmo tal como se revelan en la Biblia.

Mu‘tazilismo Kalam surgió en los círculos islámicos para los finales del siglo VIII para considerar la Unidad Divina y la justicia, considerando además al pecado y los valores del más allá de la vida, sin que pudieran desarrollar una filosofía sistemática para respaldar sus observaciones, fue la base de la concepción teológica de Saadia Gaon *2 “podemos probar que Dios existe y hay razones para concluir que el mundo tuvo un comienzo y un final en el tiempo”

*2En su libro Averroes y el Averroismo de Ernesto Renan  en su primer capítulo – El Averroismo entre los Judíos- nos dice: “La filosofía árabe no ha sido, en realidad, tomada en serio más que por los judíos. Los filósofos han sido en el islamismo hombres aislados, mal vistos, perseguidos, y los dos o tres príncipes que los han protegido han incurrido en el anatema de los musulmanes sinceros.

Sus obras apenas se vuelven a encontrar más que en las traducciones hebraicas o en las transcripciones en caracteres hebreos,  hechos para uso de los judíos. *3Ernesto Renán   Averroes y el Averroismo (Ensayo Histórico) Titulo original en francés Averroès et Láverroisme  Editoria Lautaro, Buenos Aires, 1946 Pag. 129

Toda la literatura de los judíos en la Edad Media no es más que un reflejo de la cultura musulmana, mucho más análoga a su genio que a la cristiana. La primera tentativa de teología racional, a la que va unido el nombre de Saadia, se realizó bajo la influencia árabe, manifestada en el siglo X en la Academia de Sura (cerca de Bagdad). La dominación musulmana en España produjo los mismos resultados. Jamás conquistadores, llevaron más lejos que los árabes de España, la tolerancia y la moderación hacia los vencidos.

 Desde el siglo X, el árabe es la lengua común de los musulmanes, de los judíos y de los cristianos. Los matrimonios mixtos eran frecuentes, a pesar de la oposición del clero.” Los judíos en los siglos en que convivieron sobre tierras de España con cristianos y musulmanes, fueron un factor de progreso, de adelanto de las ciencias, de las letras, de la filosofía. A lo original de su aporte agréguese su fecundo papel de mediadores en el campo del espíritu. Fueron los intérpretes del pensamiento árabe, nutrido en aquella época de la tradición griega, ante los pueblos latinos. El encuentro de Israel con el Islam, bajo el cielo sonriente de España, constituye la más bella página de la historia de la dispersión judía, habiéndose consolidado una cooperación fértil entre judíos y árabes en los dominios de la filosofía, de la poesía y de la ciencia.

Maimónides fue uno de sus mayores exponentes, nació en la ciudad de Córdoba en 1135, lugar que sirvió de cuna de nacimiento de Séneca en el año 2 y de Averroes en 1126. Fiel al destino común de sus correligionarios su familia comenzó a deambular de ciudad en ciudad en España; debido al avance de los almohades (secta musulmana que desde el Norte de Africa invadió España) al atacar Andalucía produciendo igual infortunio a la Iglesia como a la Sinagoga.

En el año 1160 Maimonides y su familia se establecieron en Fez; allí Maimónides entró en relación con sabios mahometanos, que a su vez, le hicieron conocer versiones árabes de escritos de Aristóteles, teología, filosofía, medicina y las ciencias matemáticas incluso geometría y astronomía. Nuevamente, tuvieron que emigrar en 1165, dirigiéndose a Palestina primero y Cairo, Egipto después.

Su prestigio de médico creció rápidamente, hasta transformarse en médico de la corte del Sultán. En 1177, como Rabino fue reconocido como conductor de la comunidad Sefaradí, del Cairo. A los 55 años de edad, había terminado de escribir su Guía de los Descarriados. Aunque sus obras eran de concepción poética, consideraba la “poesía” un entretenimiento superfluo no apreciaba la música. Su sensibilidad estética fue alta como para recomendar los beneficios de lo bello para el tratamiento del espíritu agotado.

Falleció en 1204 a la edad de 70 años y su sepultura se encuentra en Tiberíades, Israel. Descolló como filósofo, sentando las bases racionales de los conceptos divinos, el mundo y el hombre a través de una síntesis de la religión bíblica y el aristotelismo. Si bien en la Biblia el método de razonamiento es afín con el platonismo, la modalidad intelectual desarrollada en un milenio de disquisiciones sobre las reglas legales se asemeja a la de Aristóteles. Anteriormente Filón de Alejandría vinculó la concepción de la divinidad del Antiguo Testamento con el Platonismo abriendo el camino del Neo-Platonismo, mientras que Ibn Gabirol fundamentó, en la época de la escolástica románica los principios de la filosofía judía, ejerciendo su influencia sobre la doctrina cristiana de Duns Scoto.

A comienzos de la escolástica, Maimónides ensayó una síntesis de Aristóteles y la Biblia, estableciendo concordancias esenciales entre los máximos pensadores de Grecia y la tradición bíblica, constituyendo las bases de la filosofía judía medieval.

En la Edad Media el desenvolvimiento del pensamiento judío y en particular la comunidad Sefaradí actuó en forma escrita y expresada en árabe para ser traducidas más tarde al hebreo, siendo su mejor exponente Salomón Ibn Gabirol (el pueblo de España lo honró con una estatua en la ciudad de Málaga) quién escribió La Fuente de la Vida (traducida al latín en 1150), tuvo una concepción Neo-Platónica y particularmente basada en Plotino acerca de la noción de la materia inteligible y de la voluntad divina.

Las ideas filosóficas y teológicas de Maimónides expuestas en su libro Guía de los Descarriados y de Abraham ibn Daud (siglo XII) ejercieron fuerte influjo en el pensamiento europeo, en su época y la posteridad. La Guía de los Descarriados presupone alta erudición en sus lectores, era inaccesible para el común de la gente. Trae reflexiones metafísicas en torno a la obra de los filósofos griegos, particularmente Aristóteles con consideraciones críticas  para refutar los conceptos expresados por los Motecallemin (cultores de la filosofía ortodoxa en el pensamiento árabe) según coincidieran o no con principios contenidos en la Biblia y el Talmud. Con ese método buscaba una interpretación esotérica y no literal de lo escrito en la Biblia, y para lo cual se entregó a descifrar la escritura de  los homónimos. Llegó a la conclusión, que la Biblia es accesible a todos, pero sólo aquellos que hayan alcanzado un alto desarrollo intelectual podrían valorar el sentido metafísico de dichas expresiones, para lo cual, el valor de lo escrito y la transmisión oral adquirieron gran relevancia  en contradicción a la comunidad Caraíta  (comunidad Judía que sólo aceptaban el Pentateuco escrito y no aceptaban la tradición oral, a diferencia de los seguidores rabínicos). Por ello, tratando de comprender al hombre medieval, podemos entender el alto valor que le asignaban a la palabra.

Maimonides coincidió con Aristóteles, en cuanto a la concepción de un universo esférico, con la tierra inmóvil en su centro. La materia estaba constituida de cuatro elementos: tierra, aire, agua y fuego pero ninguno de ellos se presentaba en estado puro, es decir, todos los estados de la materia resultan de la fusión de dichos elementos, que terminan en disolución, de allí el concepto bíblico: “a polvo retornarás” su mezcla da lugar a una composición resultante, que lleva el nombre del elemento que predomina.
Sin embargo, los cuerpos celestes no estaban sujetos a disgregación, no experimentaban cambio alguno, y sólo tenían movimientos circulares conformando cuatro esferas principales: la de la luna, la del sol, la de otros  cinco planetas y la de las estrellas fijas, cada una gobernada por una inteligencia particular.

En el mundo sublunar los cuatro elementos realizan movimientos rectilíneos: tierra y agua hacia abajo; aire y fuego, hacia arriba. Estaba regido, a su turno, por una inteligencia, el intelecto activo, merced a la cual el espíritu pasa de la potencia al acto.

*4”El hombre, antes de pensar una cosa es inteligente; pero cuando ha pensado alguna cosa, como por ejemplo, cuando ha pensado la forma de esta madera, abstrayéndola de su materia y se ha representado abstracta (porque en eso consiste el intelecto), ha devenido en inteligente en acto. *4 Maimonides  Guia de los Descarriados- Proyectos Editoriales Buenos Aires, 1989  Prologo de Leon Dujovne  Pag. 52

 El intelecto que ha pasado al acto, es la forma de la madera abstraída en el espíritu del hombre, porque el intelecto no es otra cosa, que el objeto inteligible. Comprenderás pues, que la cosa inteligible es la forma abstraída de la madera, porque el intelecto en acto no es otra cosa que lo que ha sido pensado, y la cosa por la cual la forma de la madera ha sido pensada y abstraída, y que constituye lo inteligente, es sin disputa, el intelecto que ha pasado al acto.

En efecto, la esencia de todo intelecto consiste en su acción y no puede ser que el intelecto en acto sea una cosa y su acción en otra, porque el verdadero ser del intelecto es la percepción. No debe pues, creerse que el intelecto en acto sea una cosa que existe por su lado, separadamente de la percepción y que la percepción sea alguna otra cosa (que exista) en él sino que (es lo que constituye el intelecto mismo y su realidad en la percepción, y por consiguiente, cuando tú pones un intelecto que existe en acto, pones por ese mismo hecho la percepción de un objeto pensado.
Pues siendo claro que la acción del intelecto consiste en su percepción, que es (lo que constituye) su verdadera esencia, sílguese de ahí que aquello por lo cual la forma de esta madera ha sido abstraída y percibida, a saber, el intelecto es el mismo inteligente; porque este intelecto es quién ha abstraído la forma y quién la ha percibido, y esa es su acción, a causa de la cual es llamado inteligente, intelecto, lo inteligente y lo inteligible son siempre una sola cosa, cuando se trata de un pensamiento en acto”.

En reconocimiento de la profunda influencia que tuvieron en Maimónides los escritos de Aristóteles, una edición del siglo XIV de la Guía de los Descarriados muestra a un filósofo griego sentado en una silla cubierta de estrellas de David. *5 Abba Eban La civilización y los judíos Traducción española por Salomón Lewinsky Sheva Publicaciones S.A. 1987 Pág. 202

En reconocimiento de la profunda influencia que tuvieron en Maimónides los escritos de Aristóteles, una edición del siglo XIV de la Guía de los Descarriados muestra a un filósofo griego sentado en una silla cubierta de estrellas de David.
*5 Abba Eban La civilización y los judíos Traducción española por Salomón Lewinsky
Sheva Publicaciones S.A. 1987 Pág. 202

La introducción de los textos árabes en los estudios occidentales divide la historia científica y filosófica de la Edad Media en dos épocas perfectamente distintas. En la primera, la introducción de los textos árabes en los estudios occidentales tiende a satisfacer su curiosidad más que las áridas ruinas de la enseñanza de las escuelas romanas, cuyo carácter usual los salvó del olvido. En la segunda, todavía es la ciencia antigua la que vuelve a Occidente, pero más completa esta vez, en los comentarios árabes o en las obras originales de la cultura griega.

Al mismo tiempo y como medio de relación las traducciones del idioma árabe al latín cobraron ímpetu, prevaleciendo en los medios escolásticos de la Edad Media.
Las obras de Aristóteles fueron introducidas entre los latinos por la traducción de Miguel Escoto (aprox.1230).

En las postrimerías de la Edad Media, Averroes se encuentra cerca de Maimónides. En aquella época al primero, los filósofos Judíos lo llamaban “el grande”, “el más grande comentador de Aristóteles”, “alma e intelecto de Aristóteles”.

Naturalmente, los místicos judíos, al igual que los musulmanes y los cristianos, espiritualmente afines a ellos, no eluden el hecho de que la relación entre la contemplación mística y las manifestaciones fundamentales de la vida y del pensamiento humano son muy paradójicas. Veamos su relación con el fenómeno expresivo, inherente exclusivamente al hombre y  su necesidad de expresarse. ¿Cómo es posible expresarse pictóricamente, como medio de contacto entre el individuo con lo divino? Al contrario de lo indicado en el segundo mandamiento.

No cabe duda de la necesidad del hombre de utilizar un lenguaje para expresarse, los judíos la adoptaron a través de un proceso, que los condujo a buscar un medio, una vía que permitía la conciliación entre lo religioso y su manera de sentir, por lo cual los rabinos comenzaron a aceptar la  representación como medio de decoración, siempre y cuando lo reproducido no se convirtiera en objetos de adoración, de allí que con su simbolismo y alegoría llegaron a la Edad Media, por medio de expresiones heredadas desde la antigüedad y que en el caso particular de las Manuscritos Ilustrados tuvieron su esplendor, precisamente durante la Edad Media.

Dichos Manuscritos han sido un medio propicio  para el intercambio cultural entre los pueblos: creando un mundo de relaciones y se transformaron en tierra fértil para el cultivo y desarrollo del arte pictórico en todas sus expresiones. Precisamente la relación e influencia de cada uno de ellos sobre los otros ha sido notable, el desarrollo de las concepciones filosóficas de Platón y de Aristóteles, llegaron como reflejos a esa época y determinaron  en dicho crisol lo que actualmente llamamos la cultura occidental.

CONTINÚA EN PARTE 2

Dejá un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *