Celebrando Purim

milim228-32En esa mezcla inefablemente judía de unir una festividad de origen religioso con la fiestas donde los chicos son los principales protagonistas, los disfraces y los juegos e infaltablemente un emblema culinario tan omnipresente en toda festividad que se precie de ser judaica como las riquísimos Orejas de Haman para unos y los Humentashn  para otros (como los llamaba mi mamá) que nos recuerdan que la comida es un factor de gran importancia en toda familia judía que se precie de tal.

milim228-30No queremos volver a narrar la historia de la Reina Ester y su tío Mordejai.  Algunos historiadores dicen que esa es una típica narración babilónica, no vamos a detenernos en esos detalles y tampoco queremos elucubrar sobre si Ester fue una reina o una concubina del rey Asuero. Pero si deseamos reflexionar sobre uno de los aspectos de este relato, sobre como los judíos se salvaron de la perversa intriga de Haman gracias a todo el esfuerzo y el amor por los suyos que evidenciaron Mordejai y la reina Ester.

Nuestra reflexión en este caso quiere hacer hincapie en hechos que han tenido lugar a lo largo de nuestro muy extenso y viejo pasado y ocurren muy a menudo en la actualidad. Sobre como a veces y en muchos casos a menudo, somos deudores de la ayuda y del amor que judíos provenientes de familias o parejas mixtas han sentido y sienten por  nuestro pueblo.

milim228-31Del completo sentimiento de pertenencia de quienes tienen un apellido judío y una madre que no lo es, o de aquellos de quienes nunca sospecharíamos una identidad vinculada con el judaísmo por su apellido y que lo son totalmente.

Sobre todo eso y sobre quienes fijan las excepciones y las exclusiones que les son infligidos a quienes no lo merecen, sería bueno reflexionar cuando conmemoramos Purim y recordamos agradecidamente que la judería babilónica se salvó gracias una mujer judía, Ester, casada con alguien que no lo era.

Dejá un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *